A la “Niña-Pájaro”
Ojalá te vuelvas cielo,
Si lo que llevas dentro
Son tormentas y lluvias,
Si tienes invierno.
Si vas a migrar con aspaviento
Con estupor en los algodones,
Poco importa
Cuan azul sean tus brazos
Cuanta diafanía permanezca a tu merced,
Poco importa.
Porque vas a fragmentarte
Vas a ser perdigones doloridos
Vas a retoser.
Pero serás cielo,
Serás esa especie de alcoba
Serás los domingos abiertos
Y como quieres, etérea.
Y nosotros, los “Viejos-Peces”
Los condenados a la picota
Los desahuciados, desesperados
Los irreparablemente llanos…
Te contemplaremos
Dejaremos los ojos a tus pliegues
De lado, de frente,
Y lo seremos
Seremos todo lo eterno
Lo preciso, lo precioso, absoluto
Seremos la espera
Seres ubicuos
Y tendremos todo el sosiego
Todo para nosotros,
Pero siempre, siempre
Debajo del agua, condenados,
Y vos ahí…
Alto, alta… Cielo.
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